Navega el navegante, aunque sepa que jamás tocará las estrellas que lo guían

¡Salud a la cofradía trotacalle y trotamundo!


sábado, 24 de septiembre de 2016

Oigo un latido





“Durango begietan”, exposición de pinturas de Enrique Díaz Soldevilla SOLDE con este, su jardín heterotópico, como protagonista.


¿Dónde? En el Museo de Arte e Historia.
¿Cuándo? Desde el 23 de septiembre al 16 de octubre de 2016.

MIS OJOS, QUE CODICIAN COSAS BELLAS_ Nos vamos de paseo, nos anima Luis de Isusi desde el interior de un excelente catálogo editado para la ocasión por el Museo y que la entidad dispone a la venta en su sede. En el, las fotografías de una selección de las obras expuestas son precedidas de varios textos de personas que le conocieron y trataron; acompañadas a veces de algunos versos del poeta porteño nacido en 1905 Raúl Gonzalez Tuñón, el primero que blindó la rosa según palabras de Neruda, el primero que me enamoró: era un hombre, era un poeta.

_Durango, el paseo de un artista_ Nos vamos de paseo. Un domingo a la tarde. Un crepúsculo de invierno. Un día de lluvia. Por Tabira, Pinondo, Santa Ana, Ezkurdi con su fuente majestuosa. No son paisajes, son momentos. Sobre unos recién casados, la iglesia de Santa María se derrite por el calor del verano, unos niños juegan, otros se bañan, un hombre se acerca a una terraza para tomar algo. Lo vemos. Y seguimos paseando. Fluye el agua, como los límites de los objetos, como los colores, como el tiempo. Todo se disuelve, se forma de nuevo y se va. No son momentos decisivos, son visiones y las reconocemos porque las hemos soñado, porque somos parte de lo que vemos, ahí fuera, donde somos paisajes para otros. El artista nos sueña, nos pasea bajo la nieve, bajo cielos novedosos donde las estrellas brillan junto a la luna llena, bajo su atenta mirada que nos acepta pequeños. Kurutziaga, el Ibaizabal, nos dejamos llevar, nos dejamos acompañar y se hace de noche tras los montes. Durango entero se ha metido en el cuadro y baila como Mary Poppins dentro de aquellos dibujos pintados en la acera. Bailamos, nos pasean, nos deshacemos, nos vamos. Volvemos. El agua se queda, cae la tarde, hay viento, tal vez siempre es octubre. El tiempo pasa, las personas sueñan, el artista pasea.


El artista pasea. Así lo recuerda Domingo Viera: esa es la idea que me gustaría transmitir: que ante nuestros ojos está plasmado el modo en que un tipo bastante excepcional veía la realidad que nos rodea. Entren y miren. Déjense contagiar por esa forma de ver. Esa forma de ver de quien para David Peterson fue, además de un artista, una figura verdaderamente carismática con un particular arte para disfrutar de las mejores cosas de la vida: an artist, obviously, but also a truly charismatic figure, with a particular knack for enjoying the best things in life.

El artista pasea. Y lo hace por Durango, lugar que supuso para él su gran jardín compartido, su paraíso existencial, como nos dice su hija Virginia; un lugar que como se pregunta nuestra amiga Marta B Cordonets en ese precioso catálogo ¿quien sabe que es oro y rojo llama como el cráter del volcán bajo un turquesa de cielo raso?

Durango, su clara aparición me hace amar esta orilla, el otoño mojado y mi antigua congoja… Les animo, pues, a que vayan de paseo y se acerquen al Museo. Si lo hacen la tarde del sábado 24 podrán tomarse algo con nosotros que también como Miguel Ángel codiciamos cosas bellas.

Y a otro le parecerá otra cosa en MUGALARI

http://mugalari.info/wp-content/uploads/2016/09/SOLDE-BANNER-1.jpg



El misterio de las cosas, ¿dónde está?
Si apareciese, al menos,
Para mostrarnos que es misterio.
¿Qué sabe de esto el río, qué sabe el árbol?
Y yo, que no soy nada, ¿qué sé yo?
Siempre que veo las cosas
Y pienso en lo que los hombres piensan de ellas,
Río con el fresco sonido del río sobre la piedra.

El único sentido oculto de las cosas
Es no tener sentido oculto.
Más raro que todas las rarezas,
Más que los sueños de los poetas
Y los pensamientos de los filósofos,
Es que las cosas sean realmente lo que parecen ser
Y que no haya nada que comprender.

Sí, eso es lo que aprendieron solos mis sentidos:
Las cosas no tienen significación: tienen existencia.
Las cosas son el único sentido oculto de las cosas.

Alberto Caeiro (FERNANDO PESSOA)

domingo, 18 de septiembre de 2016

sus ojos son más bonitos que los nuestros

 

en la estación londinense de Clapham Common...



Citizens Advertising Takeover Service: una campaña de crowdfunding logra cambiar la publicidad del metro de Londres por fotos de gatos, que la asociación Cats Protection tiene en adopción en Reino Unido, durante dos semanas (hasta el 25 de septiembre). Para que los viajeros puedan pensar.


pero los observo y aprendo.
me gusta lo poco que saben,
y es tanto.
se quejan pero nunca
se preocupan,

cuando me siento mal
me basta con mirar a mis gatos
y mi valor regresa.
estudio a estas criaturas.
son mis maestros.

Charles Bukowski

sábado, 17 de septiembre de 2016

¡ay, capitán, mi capitán!


antes del atardecer

Resultado de imagen de ethan hawke donostia 2016




Oh, Capitán, mi Capitán!
El barco capeó los temporales, el premio que buscamos se ha ganado;
Cerca está el puerto, ya oigo las campanas, todo el mundo se muestra alborozado

por ti se apiñan gentes en la orilla;


versos del poema de Walt Whitman escrito en homenaje a Abraham Lincol después de su asesinato.

jueves, 15 de septiembre de 2016

antes de crecer, los baobabs empiezan por ser pequeños




Principito: Los corderos comen arbustos, ¿no es verdad?Piloto: Sí, es verdad.

-¡Ah! ¡Qué contento estoy!

No entendí porque era tan importante que los corderos comieran arbustos. Pero el principito añadió:

-Por lo tanto, ¿también comerán baobabs?

Hice notar al principito que los bobabas no son arbustos, sino árboles grandes como iglesias y que, aunque llevara consigo todo un rebaño de elefantes, ese rebaño no podría con un solo baobab.

La idea del rebaño de elefantes hizo reír al principito:

-Habría que ponerlos uno encima de otros…

Pero advirtió con acierto:

-Antes de crecer, los baobabs empiezan por ser pequeños...

Antoine de Saint-Exupéry