Navega el navegante, aunque sepa que jamás tocará las estrellas que lo guían

¡Salud a la cofradía trotacalle y trotamundo!


miércoles, 10 de febrero de 2016

siempre pondrán mala cara Sancho, el cura y el barbero





Alegra titiritero

Alegra titiritero,
la noche con tu tambor.
¡El sendero
tiene las ramas en flor!

La luna tras la montaña.
asoma su cabeza muerta…
La cabaña
ha cerrado ya su puerta.

Por el valle duerme Aurora,
Noche va por el camino;
lejos, llora
el corazón del molino.

¡Campos verdes, noches bellas,
para el llanto y para el vuelo!
...Las estrellas
tiemblan, tiemblan en el cielo.

Alegra titiritero,
la noche con tu tambor.
¡El sendero
tiene las ramas en flor!

Jardín, corazón sin nombre,
vieja seda remendada,
mujer, hombre,
joroba, pierna rosada,

beso pintado de rojo...,
¡la pantomima del amor!
ríe el ojo
sobre el hambre y el dolor.

Tal vez la turba no crea
en tanto apasionamiento...;
en la aldea,
¡qué saben de entendimiento!

Alegra titiritero,
la noche con tu tambor.
¡El sendero
tiene las ramas en flor!

Los niños y las mujeres
son las brisas y las rosas;
luna, tú eres
el árbitro de las cosas...

Siempre pondrán mala cara
Sancho, el cura y el barbero;
pero, para
los locos, es el sendero...;

Y si acaso hacen un alto,
muertos de mala fortuna,
dan un salto
y se duermen en la luna.

Alegra titiritero,
la noche con tu tambor...
¡El sendero
tiene las ramas en flor!

Juán Ramón Jimenez

anejo a y qué porrazos le ha dado al pobre tabernero






El ángel Marcelo ayudando a aparcar al ministro, Trump anunciando que será el mejor presidente de empleos que Dios jamás ha creado y libertad con comparecencias diarias y la prohibición de abandonar el territorio nacional para los titiriteros porque no existe riesgo de fuga y "es difícil que se puedan repetir los hechos objeto de este procedimiento", porque "han sido incautados judicialmente todo el material empleado en la presentación realizada"


Observa única e indudablemente sobre cuales son los hechos...




De poeta a poeta

Sabes -y sueles- hacer el amor
como el poeta construye sus versos:
con acordada mezcla
de pasión y sistema
(y no digo artificio),
de música, entusiasmo,
intuición y saber.
Precisas emociones
las transformas en ritmo
y melodiosa fantasía
enriquece tus gestos;
sabrosa perversión
los enloquece.
Cuando estás inspirada, que es bastante a menudo,
me transportas a límites nunca antes alcanzados.
De poeta a poeta:
enhorabuena.
¿Cómo podría hacerme
con tus obras completas?

Jesús Munarriz


lunes, 8 de febrero de 2016

y qué porrazos le ha dado al pobre tabernero



ESCENA II

FIGARO. Ya me enteraré de lo que pasa. Las noticias llegan al mundo después de haber pasado por el clasificador de la barbería. Las barberías son las encrucijadas de las noticias. Esta navaja que ven ustedes rompe el cascarón de los secretos. Los barberos tenemos más olfato que los perros de presa; tenemos el olfato de las palabras oscuras y los gestos misteriosos. ¡Claro! Somos los alcaldes de las cabezas, los jardineros de las cabezas, y a fuerza de abrir caminitos entre los bosques del cabello nos enteramos cómo piensan por dentro. Qué bonitas historias podría contar de los feos durmientes de las barberías!



COCOLICHE. (Entre sueños.) Cristobita te pegará, ¡amor mío! Cristobita tiene una panza verde y una joroba verde. Por las noches no te dejará dormir con sus resoplidos. ¡Y yo que te hubiera dado tantos besitos! ¡Qué tristeza cuando te vi con el lazo en el pelo... Lo negro bajará hasta los pies!

Cuadro quinto

La escena representa una calle andaluza, con las casas blancas. En la primera casa hay una zapatería; en la segunda, una barbería, con el espejo y el sillón al aire libre. Más allá, un gran portón con este letrero: PARA TODOS LOS DESENGAÑADOS DEL MUNDO. Sobre la puerta, un gran corazón de gran tamaño atravesado por siete espadas. Es la mañana. En su zapatería está Cansa-Almas sentado en su banco, cosiendo una bota de montar y, esperando junto al silloncillo, Figaro, vestido de verde, con redecilla negra y tufos, afilando una navaja con un largo suavizador.


ESCENA PRIMERA

FÍGARO. Hoy espero la gran visita.
CANSA-ALMAS. ¿Qué vi-? ¿Qué vi-? (Una flauta dentro de la escena termina la frase.)
FÍGARO Don Cristobita viene; don Cristobita, el de la porra.
CANSA-ALMAS. ¿No te pare-? ¿No te pare-? (El flautín termina la frase)
FIGARO. ¡Sí, sí! ¡Claro! (Rie.)
UN GRANUJA.

Zapatero, tero, tero,
mete la lezna
por el agujero!

FÍGARO. ¡Ah! ¡Gran picarillo! ¡Picarillo! (Sale corriendo detrás.)

(Por el otro lado entra Currito, el del Puerto. Viene como siempre, embozado; al llegar al centro de la escena choca con Figaro, que vuelve muy de prisa del lado opuesto.)

CURRITO. Si me ensartas con la navaja, te saco los ojos.
FÍGARO ¡Perdón, musiú! ¿Se va usted a afeitar? Mi barbería...

(El pito continúa, y Figaro hace elogios de su talento accionando.)

CURRITO. ¡Vete a la porra!

Federico García Lorca


Y así es como yo recuerdo que eran los títeres de cachiporra a los que me llevaban cuando niña: uno con una porra se dedicaba a pegar a los otros ¡Cachiporre- cahiporre-! (El flautín termina la frase)

farsa guiñolesca en seis cuadros y una advertencia



El retablillo de Don Cristóbal es una farsa para guiñol en un acto escrita por Federico García Lorca en 1930. El título completo de la pieza es: Los títeres de cachiporra. Tragicomedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita. Farsa guiñolesca en seis cuadros y una advertencia.




Argumento

Don Cristóbal es un adinerado bruto y malencarado, siempre con la cachiporra en mano, que busca una chica joven y guapa para desposarla (casarse con ella). Sus deseos coinciden con los de la madre de Doña Rosita, que aspira a encontrar un buen pretendiente para su hija. Llegados a ese punto, ambos acuerdan llevar a término sus fines, para desgracia del resto de personajes. Rosita, sin embargo, logra engañar a su ya marido y tiene encuentros con sus amantes, hasta dar a luz a cinco hijos, que reclama que son de Don Cristóbal. Éste, enfurecido, la emprende a golpe de porra con madre e hija. Pero ese será solo el principio de una larga trama de despropósitos, cachiporrazos y gritos

Personajes de la farsa

Poeta.
Don Cristóbal: Viejo verde y adinerado que desea casarse con Rosita.
Rosita: Joven de gran belleza, obligada a casarse contra su voluntad.
Madre de Rosita: Dispuesta a todo por dinero.
Enfermo: Que aspira a ser curado por Don Cristóbal
Currito: Amante de Rosita.
[de la Wikipedia]

Final de la farsa guiñolesca:

DIRECTOR. (Saliendo con la gran cabeza asomada en el teatro.) Basta. (Agarra a los muñecos y se queda con ellos en la mano mostrándolos al público.) Señoras y señores: Los campesinos andaluces oyen con frecuencia comedias de este ambiente bajo las ramas grises de los olivos y en el aire oscuro de los establos abandonados. Entre los ojos de las mulas, duros como puñetazos, entre el cuero bordado de los arreos cordobeses, y entre los grupos tiernos de espigas mojadas, estallan con alegría y con encantadora inocencia las palabrotas y los vocablos que no resistimos en los ambientes de las ciudades, turbios por el alcohol y las barajas. Las malas palabras adquieren ingenuidad y frescura dichas por muñecos que miman el encanto de esta viejísima farsa rural. Llenemos el teatro de espigas frescas, debajo de las cuales vayan palabrotas que luchen en la escena con el tedio y la vulgaridad a que la tenemos condenada, y saludemos hoy en «La Tarumba» a don Cristóbal el andaluz, primo del Bululú gallego y cuñado de la tía Norica, de Cádiz; hermano de Monsieur Guiñol, de París, y tío de don Arlequín, de Bérgamo, como a uno de los personajes donde sigue pura la vieja esencia del teatro. [a la obra completa desde aqui]

Títeres de guante para la función de “Títeres de cachiporra” del 6 de enero de 1923
medio pan y un libro

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz

Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo,
Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.

Claro que, a Garcia Lorca que escribía para titiriteros, lo tiraron a una cuneta

lunes, 1 de febrero de 2016

como en antes del atardecer


"Reglas para un caballero", 4 de enero de 2016



Antes del atardecer: 2004





No me han dicho los libros del encanto que encierras

Antonio Colinas