Navega el navegante, aunque sepa que jamás tocará las estrellas que lo guían

¡Salud a la cofradía trotacalle y trotamundo!


domingo, 11 de octubre de 2015

saben algo quizá ignorado en Durango




Zuri-beltzean, klik: Duralgaldeko iragana argazkietan.Exposición itinerante de 333 fotos antiguas del Duranguesadoque durante el mes de octubre reposará en el Museo de Arte e Historia de Durango.

MIS OJOS, QUE CODICIAN COSAS BELLAS · En las arrugas de la frente del fotógrafo antiguo se lee una partitura muy distinta a la de la música que suena en nuestros tiempos. Este apunte de Joseba Aizpurua, recogido en una publicación del año 1992 de esta Gerediaga que ahora celebra su 50 aniversario, me hace pensar en mí misma, en lo incorrecto que sé que me “tienen” que parecer ahora, incluso contemplando la posibilidad de que me gustasen porque tal vez yo también soy distinta de lo que imagino ser, lo de aquel domingo 2 de junio del año 1963 cuando se celebró en Berriz de Bizkaia el desafió en arrastre de piedra, entre la elefanta Mary y los bueyes de Antzua. Esa historia de Mary que Fernando Torrecilla tan dulcemente dibujó muchos años después en su cuento “Apustua”, para contárselo a los niños de una forma más alegre.


La divertida sokamuturra en Santa Ana, los zezenak diraque antaño se corrían de traje por la calle Kurutziaga. Las corridas de toros. Las peleas de gallos… todo ese maltrato hacia animales con finalidad lúdica, que era tan divertido entonces. Saberlo, es el perdón, decía SimoneWeil, esa maravillosa filosofa que nos contó que el verdadero héroe de La Ilíada era la FUERZA. La fuerza manejada por los hombres, la fuerza que somete a los hombres. El alma humana sin cesar aparece modificada por sus relaciones con la fuerza, arrastrada, cegada por la fuerza de que cree disponer, doblegada por la presión de la fuerza que sufre, decía. Con esa misma sensación, la de que era la FUERZA lo que retrataba entonces el fotógrafo antiguo, capaces de discernirla en el centro de toda historia humana, me marchaba, no sin haberme tirado antes por el suelo, y después de haberla visto entre familias, monjas, mujeres, niños, carlistas, obreros, patrones, curas, militares, fusilamientos, hasta a Fidel Castro me pareció ver entre niñas con escopetas, artistas, bailarines, músicos y pelotaris…

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Es de la mentar que algunas de las fotos estén a ras del suelo. El nuestro, tampoco es país para viejos. seguir leyendo en MUGALARI.info

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de ella los dos iban hablando

sábado, 26 de septiembre de 2015

Cuando llegué al extremo del bosque

 si fuera anochecía, dentro estaba oscuro 

 
La forêt des maîtres-sots’: pintura acrílica y carboncillo sobre lienzo, de cuatro metros de largo y diez de ancho. Juan Pérez Agirregoikoa. Desde mayo de 2015 en el bar del Museo Guggenheim. Ahora a esto se le llama intervención artística. Así, intervención artística de Pérez Agirregoikoa en el bar del Museo Guggenheim Bilbao. [Y de momento, por “entrar” al bar no cobran]
MIS OJOS, QUE CODICIAN COSAS BELLAS_ Demasiado oscuro el bosque para que un pájaro, por arte de alas, hallase acomodo mejor para la noche… Dice su autor que se trata de un bosque nocturno plagado de símbolos que compone una pieza en la que reflexiona sobre el comportamiento humano. También que le interesa la idea del bosque como lugar imaginario.
Cuando un hombre consigue llevar a la fraga de Cecebre un alma atenta se entera de muchas historias… Entonces se comprende que existe otra alma allí, infinitas almas: que está animado el bosque entero.
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Fotografía: Anisia Serendipia
_ ¡Qué bellos son los bosques!_ La fraga es un ser hecho de muchos seres…  Esa vaga emoción, ese afán de volver la cabeza, esa tentación —tantas veces obedecida— de detenernos a escuchar no sabemos qué, cuando cruzamos entre su luz verdosa, nacen de que el alma de la fraga nos ha envuelto… y lo que en nosotros hay de primitivo, de ligado a una vida ancestral olvidada, lo que hay de animal encorvado (como ese Narciso que mira su reflejo en el lago que lo vuelve mariposa de alas desplegadas), lo que hay de raíz de árbol, lo que hay de rama y de flor y de fruto, y de araña que acecha y de insecto que escapa del monstruoso enemigo tropezando en la tierra, lo que hay de tierra misma, tan viejo, tan oculto, se remueve y se asoma porque oye un idioma que él habló alguna vez y siente que es la llamada de lo fraterno, de una esencia común a todas las vidas. Y sin embargo, los bosques de la literatura despiden casi siempre un perfume aterrador, una atmosfera de peligro, de Selva Oscura, como aquella en la que Dante se adentró y caminó hacia el infierno en compañía de Virgilio. A su “Bosque animado”,  Wenceslao Fernández Flores lo describe como un ser compuesto de muchos seres. Como la ciudad. Pero es más variada que la ciudad, porque en la ciudad el hombre lo es todo y su carácter se imprime hasta el panorama urbano, y en su bosque el hombre resulta apenas un detalle del que se puede prescindir, como en La forêt des maîtres-sots’ [¿Cómo traducirlo? El bosque de los maestros tontos de remate, rematadamente tontos o de los maestros en tontez… también podría ser un juego de palabras].  Apenas un hiriente detalle en el tronco de un árbol “los canallas (knaves) aman a los tontos (fools)”. Un detalle en un árbol testigo. Los árboles entre todos los seres vivos de la fraga son los más pacíficos, los más bondadosos, los que poseen un alma más sencilla e ingenua. Conviene saber que carecen absolutamente de vanidad. Nacen en cualquier parte e ignoran que sólo por el hecho de crecer allí, aquel lugar queda embellecido. Como todas las plantas, aman intensamente el agua y a ensalzarla dedican sus mejores sinfonías, que son dos y las podéis oír en todos los bosques del mundo: una imita el ruido de la lluvia sobre el ramaje y la otra copia el rumor de un mar lejano. O el de una ría, la de Bilbao que se divisa desde la segunda planta del bar. En ese árbol testigo leemosKnaves love fools”. Dice el autor que se trata de un amor correspondido, que la sociedad siempre ha estado dirigida entre tontos y canallas.
Hace casi un siglo WH Auden escribió en un ensayo sobre el poeta Robert Frost, autor de los versos de este texto, que un árbol no es lo mismo para un americano que para un europeo.  Que cuando un europeo sale a dar un paseo y se topa con un árbol se trata de un árbol familiar, cargado de referencias, testigo de su historia. Me imagino que piensa en el manzano de más de 400 años de Newton; en el Gran Roble de 1000 años, el que fuera preferido por Robin Hood en Sherwood ; o en el roble de Gernika. Mientras que para un americano, lo que se produce es un encuentro entre iguales, sin referencias, que le deja en un estado de desconcierto.
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[Fotografía por cortesía de Mr. OWL. Autora: Christa Holka]

_¡Qué bellos y sombríos !_ Con esta intervención artística el bar del Museo Guggenheim Bilbao entra en el grupo de bares de museos con obras de arte. El 27 de agosto se abrió en Londres un “fugaz” restaurante inspirado en la mítica Twin peaks, un paraje “idílico” de húmedos bosques de helechos y aguas inmóviles…  The Owls Are Not What They Seem estará abierto hasta el 16 de octubre. En Los búhos no son lo que parecen  ...seguir leyendo en MUGALARI.info

domingo, 20 de septiembre de 2015

otro anejo a a una urna griega


Soy optimista, creo que mañana amanecerá un nuevo día, un día que podemos ganar hoy. Hoy Alexis Tsipras

De los hechos futuros los sabios captan
aquellos que se aproximan.

Cavafis

jueves, 17 de septiembre de 2015

recuérdame, susurra el polvo





Arka Devbila flor de piel

MIS OJOS, QUE CODICIAN COSAS BELLAS · Al entrar se ve la luna en plenilunio. Dice el poeta que para los condenados a muerte y para los condenados a vida no hay mejor estimulante que la luna. Te hará falta la luna después de haber experimentado un horror terrible como Arka, que llora junto al sueño eterno representado por una icónica Virgen en dormición. Cuando hayas sentido esa mordedura de dientes de león, esa dentellada que tan crudamente simboliza una de sus fotografías.

Y están presentes, durante el plenilunio, los cuatro elementos que, según Aristóteles, eran a la vez caliente y seco el fuego, que se lleva su reflejo de la infancia. A la vez húmedo y caliente el aire, que arranca los vilanos y empuja a una Ofelia que intenta resistir y permanecer sobre la tierra. Ofelia, que después duerme en el agua fría y húmeda, la misma en la que rebota una dura piedra. Seca y fría la tierra, sobre la que gatea un bebé que inclina su alma sobre un espejo. La metáfora especular para ejecutar el aforismo griego “Conócete a ti mismo”, esa invitación a una mirada introspectiva. Según Lacan al ocurrir “el estadio del espejo” el infante deja de angustiarse de sumo grado ante la ausencia de la madre. Ese bebé que gatea, se reconoce y se desconoce casi al mismo tiempo, porque aquello que reconoce no es él, sino que justamente es solo una imagen de él. Una imagen separada, que no le pertenece. Y aquí una máscara oculta aún un nuevo ser que se pregunta ¿qué soy sino la sima en que me abismo, y qué, si no el no ser, lo que me puebla?. Como cantó el gran poeta que fue Octavio Paz: El espejo que soy me deshabita. Seguir leyendo en. Mugalari.info

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Dónde? Museo de Arte e Historia de Durango
Cuándo? Hasta el 27 de septiembre de 2015

Prófugo de mi ser, que me despuebla
la antigua certidumbre de mí mismo,
busco mi sal, mi nombre, mi bautismo,
las aguas que lavaron mi tiniebla.

Me dejan tacto y ojos sólo niebla,
niebla de mí, mentira y espejismo:
¿qué soy, sino la sima en que me abismo,
y qué, si no el no ser, lo que me puebla?

El espejo que soy me deshabita...

versos de Octavio Paz