Navega el navegante, aunque sepa que jamás tocará las estrellas que lo guían

¡Salud a la cofradía trotacalle y trotamundo!


jueves, 6 de agosto de 2015

qué todas las lunas sean lunas de miel




del Manifiesto de un poco más abajo

para que vivan peces en las aguas,
pájaros en el aire, rododendros
en los jardines, luces en la noche,

y los hombres se olviden de la prisa
con que van a la nada y no se enteran,
víctimas de un progreso establecido,




el gran dictador bailaba con el mundo y yo, más modesta, con la luna

flores de verano


 Cuando salí y me acerqué a comprar flores Je sortis en ville et achetai des fleurs car j’avais décidé d’aller sur la tombe de ma femme fue con la intención de visitar la tumba de mi mujer. J’avais mis dans ma poche un paquet de bâtons d’encens pris à l’autel familial en el bolsillo llevaba un puñado de varas de incienso que había cogido en el butsudán. Dans quelques jours c’était la fête des Morts, le premier 15 août depuis la mort de ma femme, et je n’étais plus du tout certain maintenant que ma ville natale restât intacte jusque-là. A cause des restrictions d’électricité on ne travaillait pas ce jour-là, et pourtant je ne vis aucun autre homme se promener en ville comme moi, dès le matin, un bouquet de fleurs à la main. Je ne connaissais pas le nom de mes fleurs, mais un certain charme champêtre se dégageait de leurs délicats pétales jaunes. Elles respiraient l’été. (seguir leyendo en Ce matin du 6 août 1945, à Hiroshima…)

http://image.casadellibro.com/a/l/t0/79/9788415130079.jpg

«El 6 de agosto de 1945 a las 8.15 de la mañana cayó sobre la ciudad de Hiroshima la primera bomba atómica de la historia de la humanidad. Tres días después, el 9 de agosto, la fuerza aérea de Estados Unidos lanzó una segunda bomba sobra la ciudad de Nagasaki. Eran las 11.01 de la mañana. Los datos hablan por sí solos: en Hiroshima murieron de forma instantánea unas 140 000 personas; en Nagasaki alrededor de 70 000. No son datos exactos, pues muchas víctimas desaparecieron por completo, se volatilizaron como si nunca hubieran existido. Además, los datos censales de la época no eran tan rigurosos como en la actualidad. En los días, semanas, meses y años siguientes a la explosión. La gente siguió muriendo como consecuencia de las heridas o de las enfermedades derivadas de la exposición a la radiactividad. Si a las víctimas mortales se suman los desaparecidos, los heridos y los huérfanos, la cifra ofrece una dimensión terrorífica. Y eso que todo sucedió en apenas unos segundos.».


"Una y otra vez me venia a la cabeza el espectáculo de la ciudad arrasada por el fuego, las cenizas que la inundaban todo,los rostros inexpresivos de las gentes......Vencido por el insomnio,recordé que el trayecto en autobús desde Hatchobori hasta la estación ,el viento que entraba por la ventana traía un olor extraño: sin duda era el olor de la muerte. Por la mañana temprano escuche el sonido de la lluvia. Al día siguiente regrese a Yahata. Mi sobrino me siguió.No tenia ni zapatos para calzarse"

All alone
in silence at the dome,
Hiroshima Day

martes, 4 de agosto de 2015

Manifiesto




en defensa del cardo y de la ortiga,
en defensa del burro y su rebuzno
y de su condición intrascendente,

a favor de los bosques y su antiguo
modo de ser, a favor de la piedra
que el invierno cubrió de oscuro musgo,

para que vivan peces en las aguas,
pájaros en el aire, rododendros
en los jardines, luces en la noche,

y los hombres se olviden de la prisa
con que van a la nada y no se enteran,
víctimas de un progreso establecido,

para que todo cobre otro sentido
una vez asumido el sinsentido
que es todo, y concentrados en su paso

veamos sin dolor pasar el tiempo
y vivamos minutos, horas, días,
bocanadas de ser, riqueza única,

para que todo vuelva a ser sí mismo,
lo que pasó, lo que es, lo que perdura,
lo que no deja huella de su paso,

para que no dé miedo tener hijos
ni dejar de tenerlos, y el amor
vuelva a ser verdadero, a ser inmenso,

para poder tomar el sol y el aire
y sentarse en la hierba con la gente
y ponerse a charlar largo y tendido,

a favor del cansancio y del descanso,
a favor de los ciclos naturales
y de la rebeldía ante los ciclos,

por los colores y por los sonidos,
por los gustos, los tactos, los olores,
por el juego y el sueño, y los amigos,

en defensa de lo que se ha perdido,
de la paz verdadera, del sosiego,
de la palabra limpia y del silencio.

Jesús Munárriz